GERMÁN ABDALA

12-02-1955 / 13-07-1993

extrañando al compañero

por Diego Gómez

Todos podemos, en estos días, ver y releer a Germán. Y admirarnos, sonreír o lagrimear. Pero, además, muchos tuvimos el privilegio de militar a su lado y compartirlo en presencia y sensaciones.

Humildes prólogos

El 10 de octubre del ‘87, en La Rioja 1180, Chacho y Germán parían el Movimiento Renovador Peronista (Revolucionario, chuzaba Abdala). El viejo local tenía luz donde podía, muebles desparejos, afiches incunables, retretes coloniales y pinotea con hendijas. Se sumaría un enorme busto de Gardel, rescatado del estacionamiento de Arlistán. Hoy es una linda milonga, Gricel.

No besamos a Rojas, repudiamos el desguace, partimos del PJ cuando el indulto. Frágiles de urnas y tropa, rumiamos alianzas, superamos lo testimonial con logros esquivos, acertamos jugadas y se dio vuelta el mazo en tenidas claves. Hubo relevos, con luz propia o reflejada y apetencias solventes, a veces. Y mudas de militancia por lo mediático y jerarquías no ganadas. Se abjuraba de decisiones, obviando una sociedad que usa herramientas a las que las excede el objetivo. Creímos que es mejor discutir la conflictividad de una política de mayorías que la certeza de estar anclados en un espacio de minorías. Las coincidencias ideológicas no siempre cuajaron con cómo buscar respaldo popular, ineludible para triunfar. Con aciertos y defecciones, protagonizamos, en lugar hostil, un puñado de años. Y luego permeamos en alternativas, que fluían y se rozaban, soslayando formas y prevalencias. Tema menor, vale la Patria. Como dice Zaffa, separemos la historia de la historieta. Nadie nos quitará que hayan honrado nuestros registros Aguiar de Lapacó, Bonaparte, Boitano, Dillon, los Morresi, Casullo, Forni, Filmus viejo, Zaffaroni, tantos buenos. Ni tantas luchas libradas. O que un algo ignoto gobernador sureño nos arrimara su cálida adhesión en mesa callejera. Hubo luego realidades que no cuajaron en nuestro turno, en el que no pudieron cautelar nuestras ilusiones ni minarnos a todos la coherencia. Habíamos devenido en manso delta de cauces paralelos, que Néstor y Cristina llevarían a su estuario incontenible de batallas que habíamos dado por perdidas. Llena el alma, casi siempre, sentirse parte de una avenida de ideas, historias y metas compartidas, que son la prueba de que uno es tan grande como el enemigo que escoge para luchar.

En aquel tiempo, las agrupaciones predominantes del PJ de la Capital eran: Victoria Peronista, el Frente de Unidad y Participación (FUP) y el Movimiento para la Unidad y la Victoria Peronista. Junto con otras agrupaciones menores, constituían lo que se llamaba “el sistema”, la red de dirigentes y unidades básicas que lideraba Carlos Grosso, presidente del partido. El MRP se constituía como una especie de ala izquierda de la renovación en el distrito y buscaba diferenciarse de los otros agrupamientos internos, tanto en lo metodológico como en lo ideológico.

La conformación básica de la agrupación la constituyen los aportes de Carlos Chacho Álvarez y Germán Abdala. Chacho suma a los intelectuales y universitarios que participaban de la revista Unidos y un grupo de militantes territoriales que lo acompañaban desde la década del setenta. Germán aporta los militantes partidarios y sindicales vinculados a la seccional Capital de ATE, de la que era secretario general.

Destino esquivo

Una mañana de fines del ’87 ó principios del ’88, nos juntamos con Chacho y Germán. Con Nancy Sosa nos habíamos propuesto tratar de obtener de ellos un puñado de definiciones que nos permitieran elaborar un material de difusión para el trabajo agrupacional.

Fue en el bar de gallegos de Belgrano y Alberti, frente a ATE Nacional. La tarea fue infructuosa y hablamos de lo que a ellos les interesaba.

Cuando salimos, en la vereda Germán le comenta a Chacho: “me volvió lo de la cadera, me estoy haciendo estudios…”.

Entraría de colado en Diputados, en 1989. El subcomandante Grosso argumentó que necesitaba de un perfil sindical más progresista para la lista, cuando en realidad buscaba contrarrestar la presión de la UOM.  En la Bicameral del desguace y la entrega, Gurdulich de Correa apilaba sobre la mesa los inmensos pliegos de las privatizaciones, perpetrados por Dromi y Barra. Germán decía que le era casi imposible comprenderlos, pero que en la duda se ponía siempre del lado de la gente.

Su capacidad política podía superar algunas estrecheces de su pertenencia gremial. En el resguardo de nuestras construcciones, aún podía llegar a desautorizar pretensiones de quienes esgrimían su supuesto respaldo.

Pero coronaría su abnegada defensa de los trabajadores a quienes representaba cuando, portando su maltrecha humanidad en silla de ruedas, iría a defender su primer proyecto de ley de Convenciones Colectivas de Trabajo para trabajadores del Estado, sancionada en diciembre de 1992

Cómo lo percibíamos

Hablaba simple, pero con un profundo anclaje en las verdades del campo popular, sumando la advertencia del viejo Jauretche sobre los falsarios de repetido lenguaje engañoso.

Con los compañeros más cercanos, a veces ni siquiera tenía que expresarse. Nos diría Chacho: Con Germán, muchas veces nos entendemos sin hablarnos. Además, no te das cuenta y el Negro te está conduciendo.

Para quienes militamos viejos buenos tiempos de la política boca a boca y del valor de una mirada, hubo muchos buenos compañeros de militancia codo a codo y referentes que podían incidir en nosotros, respecto de convicciones y rumbos.

Pero hubo escasos, como nuestro Germán, que se nos impregnaban en el pensar, en el sentir y en las concepciones y alegría militantes. Cosas que forman parte inseparable de lo que somos y hacemos, en política y en la vida. Por eso hay que machacar con los buenos, porque cuando no se sabe lo que se tiene, no se valora lo que se pierde.

Nos ayudó mientras pudo en el arranque de la construcción, y después como diputado nacional y siempre como ejemplo. El 13 de julio de 1993, tras un largo calvario y 19 intervenciones, se nos fue el imprescindible.

Cuando -pronto- termine el saqueo y debamos emprender la reconstrucción, cuando se vayan los fariseos de recintos y despachos, deberemos ser capaces de decir y hacer lo necesario para que no vuelvan. A muchos nos rondará en mente y alma el legado de Germán. Mientras ande allá arriba carcajeando con Marcela.

Imaginemos que nos diría que no debemos odiar, porque perderíamos nuestra templanza para derrotarlos, principal objetivo. Seamos los que vamos en el sentido de la historia, unamos la idea y la fuerza necesaria para recuperar la Patria. Que cuiden ellos sus zapatos, viviendo de rodillas. Y no olvidemos esencias de su mandato: “separar lo principal de lo accesorio”, “en la duda, del lado de la gente”, “hacer política sin perder la alegría” Y que nos oriente en la lucha, su palabra:

«Los poderosos no necesitan de la política porque ya tienen el Poder, ya sea a través del dinero, de las armas o de las corporaciones. El pueblo sí necesita la política, porque es la única manera que tiene para construir poder y cambiar las cosas».  “…nosotros seguimos creyendo que hay un país para cambiar, hay una sociedad nueva para construir, hay un camino nuevo que alumbrar”

“La política es la herramienta que tenemos los pueblos para cambiar la sociedad en la que vivimos…”

“Las ideas no han muerto, nuestra memoria no está pisoteada, nuestro pasado nos da orgullo y nuestro presente es de transformación”. “Esta noche, mañana, encontrarnos en cada lugar, en cada barrio, en cada fábrica, en cada escuela, en cada universidad, en cada lugar donde esté el pueblo, porque nosotros apenas somos una puntita de ese pueblo que murmura, que late y que exige que haya una transformación en el país…”

“No se puede saber bien lo que uno quiere, pero sí se sabe lo que uno no quiere”. “Las utopías son posibles cuando uno demuestra todos los días que va rumbo a ellas”.

“Estoy convencido de que un día el pueblo va a triunfar, estoy convencido de que nací para ser un militante de ese pueblo, y estoy convencido de que, en términos históricos, ese día llevaremos las banderas que hoy llevamos…porque el final del camino es nuestro”…»Es preferible intentar un camino autónomo, independiente, propio, que al principio será tan doloroso como el otro, quizás, pero al final será nuestro. Estamos construyendo nuestra nueva sociedad.» 

“…porque tenemos memoria y porque nos da orgullo nuestro pasado y porque hoy nos sentimos que continuamos a aquellos compañeros que dieron la vida por un país distinto ..por eso no bancamos ni la obediencia debida, ni el punto final ni el indulto…”

“Por sobre todo fui y soy un militante popular. Y siempre he sentido esto como lo que es, un acto de entrega permanente”… “Empecé a militar como parte de un compromiso social concreto, como parte de una mística, como parte de una utopía y como parte de un compromiso de lucha de poder”.

“Mientras los militantes nos desgastamos durante horas discutiendo la perfección del agujero del mate…”. “No nos despanzurremos entre los que estamos del mismo modo mientras ellos se juntan para masacrarnos sin complejos”. “Separemos lo principal de lo accesorio”

“…va a haber dirigentes políticos que no van a tomar la política como una parte más del jet-set y la frivolidad, que intentarán cambiar la sociedad en que se vive. Entonces, en ese momento, cuando se modifiquen esas relaciones de fuerza, estas legislaciones que hoy parecen terribles derrotas, las vamos a cambiar a todas”

Dale, Germán, bajá un tiempito a ayudarnos