LECTURA FÁCIL

por Cecilia Horta

Entender lo que nos afecta es un derecho humano
Vivimos un momento de intensas transformaciones políticas, sociales y epistemológicas a escala global. En ese contexto, conviene hacernos una pregunta simple: ¿quién decide en qué idioma está escrito el mundo?
El idioma de los contratos, las leyes, los diagnósticos, los formularios del Estado, y el conocimiento especializado es un idioma del poder que, para millones de personas, es tan ajeno como si fuera otra lengua.
La Lectura Fácil parte de una idea netamente política: entender lo que nos afecta es un derecho humano.


El prejuicio
Cuando alguien escucha por primera vez la palabra «Lectura Fácil», suele imaginar un lenguaje infantilizado y de poca profundidad, y dibujos decorativos. Casi un favor que se le hace a quien no llegó a entender del todo.
Esa idea es un error que tiene relación con cómo miramos a las personas que se quedaron sin comprender.
La Lectura Fácil es una traducción del contenido, que no reduce ni sintetiza.
Cuando alguien toma un documento complicado —un contrato, un instructivo médico, un estatuto— y lo convierte en un texto que cualquier persona puede entender, está haciendo un trabajo tan exigente como traducir del inglés al español, tomando decisiones sobre el orden y jerarquía de la información, la sintaxis, el diseño y qué vocabulario debe explicarse para asegurar la comprensión en profundidad
El principio que subyace siempre es que, si alguien no entiende, es porque no supimos explicarlo bien. Y explicar bien, para una persona cuya manera de procesar la información es distinta a la nuestra, requiere conocimiento, responsabilidad, método y mucha práctica.
La investigadora española Ana Medina Reguera, que participó del primer estudio académico completo sobre Lectura Fácil en español, llegó a la conclusión contundente de que hacer un texto en Lectura Fácil implica los mismos pasos, las mismas decisiones y el mismo nivel de dificultad que traducir un idioma a otro.


¿Para quién es la Lectura Fácil?
Otra idea equivocada es pensar que la Lectura Fácil es solo para personas con discapacidad intelectual. La realidad es mucho más amplia.
En España, la OCDE calcula que una de cada cuatro personas adultas tiene dificultades de comprensión lectora. En Argentina, los datos disponibles muestran una brecha mayor, que afecta a sectores muy amplios de la población, sin que exista ningún diagnóstico de por medio.
Personas mayores que empiezan a procesar la información más lento. Personas que aprendieron español de adultas, migrantes, hijos e hijas de comunidades que hablan otra lengua en casa. Personas con dislexia. Personas que sufrieron un accidente cerebrovascular y necesitan reaprender a leer. Cualquier persona en un momento de cansancio, de estrés o simplemente con poca familiaridad con un tema.
Todas esas personas se benefician de un texto que facilita y respeta sus tiempos para comprender.
La comunicación comprensible cambia la realidad que viven millones de personas que reciben información clave para su vida —sobre su salud, sus derechos, su situación legal, sus obligaciones— escrita en un código que no pueden descifrar. No pueden entonces apropiarse de esa información de manera autónoma, porque ese código se diseñó para excluirlas.


Lo que hace particularmente eficaz a la Lectura Fácil: el proceso de validación
Hay un paso del proceso de Lectura Fácil que no existe en casi ninguna otra forma de comunicación institucional: la llamada “validación”, que en realidad es a nuestro entender, una co-producción de cultura.
Ningún texto en Lectura Fácil se considera terminado hasta que una o varias personas representantes del grupo destinatario lo leen y confirman que se entiende. Pero esas personas, además participan como expertas en su propia forma de comprender. Su trabajo es el garante del alcance de la metodología.
Esto cambia todo. Cuando una institución produce un documento «fácil de leer» sin esa validación, está produciendo una simplificación desde su mirada sobre las personas, no con ellas. La diferencia es enorme: es la diferencia entre la decisión de accesibilidad como un favor que alguien decide hacer, y la accesibilidad como un derecho que se ejerce.
La filósofa Miranda Fricker usó hace años una expresión que describe con precisión lo que está en juego: injusticia epistémica. Habla de lo que pasa cuando a una persona se le niega, sistemáticamente, la posibilidad de que su pensamiento y sus saberes sean tomados como válidos.
Durante mucho tiempo, el lenguaje del poder les dijo, sin decirlo, que no eran interlocutores válidos.
Por eso la Lectura Fácil no puede pensarse solo como una técnica de redacción ni como un recurso de educación especial. Es una práctica de justicia. Y como toda práctica de justicia, necesita conocimiento técnico, procesos serios, personas formadas, normativa que la respalde y políticas públicas que la sostengan.


Las preguntas
¿Quién decide en qué idioma está escrito el mundo? ¿Qué forma de hablar se considera válida y cuál no?
Durante mucho tiempo, esa decisión quedó en manos de quienes manejan el lenguaje del poder: quienes pasaron por ciertas escuelas, quienes tienen ciertos títulos. El resto se las arregló como pudo.
La Lectura Fácil propone otra cosa: que quien escribe tome esa decisión en diálogo con quien va a leer. Que la responsabilidad de ser comprendido es de quien comunica.
Que adaptar un texto no es bajar el nivel de las ideas: es el trabajo técnico, político y ético de asegurarse de que el mundo, y su forma de explicarse, puedan ser entendidos por todas las personas que lo habitan y pueda ser una herramienta de transformación.

Los textos escritos en Lectura Fácil hacen de rampa para que más personas puedan disfrutar de la cultura y participar en las actividades sociales, sin que las dificultades de comprensión lectora sean un obstáculo. Se sugiere leer entera la historia. Luego de leer las explicaciones, volver a leer para poder entender la metáfora.

Los textos fueron adaptados por la Fundación Puente de Letras de manera desinteresada:

https://sites.google.com/view/literatura-memoria-e-identidad/lectura-f%C3%A1cil