ACERCA DE LA ALGOÉTICA Y LA ENCÍCLICA “MAGNIFICA HUMANITAS”

HOJAS DE RUTA PARA EL SUR GLOBAL

por Verónica Sforzin


La humanidad se encuentra en un punto de inflexión en donde se dirime como serán los próximos siglos. Sobre que ética se edificara la nueva era social y digital. Si se instalara el paradigma del capitalismo financiero especulativo tecnocrático o el paradigma comunitario y humanista. El planteo de esta encíclica no nace de un problema técnico, ni tecnológico, sino de la necesidad de contraponer una filosofía y epistemología al libertarismo neorreaccionario y al globalismo financiero homogeneizante e individualizante que hoy ordena y promueven los grupos de poder.   

Es en el Sur Global donde subsiste la posibilidad de resguardar el camino hacia una nueva civilización. La encíclica del Papa León XIV: Magnifica Humanitas. Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la Inteligencia Artificial, es un grito desesperado en el caos internacional. Nos muestra no solo un posicionamiento geopolítico, sino principalmente espiritual y ético. Y se presenta como una hoja de ruta posible para colocar los primeros cimientos de una nueva etapa para la humanidad.   

Esta encíclica es continuidad de las propuestas impulsadas por el Papa Francisco, quien comprendió que hablar de tecnología es hablar de cómo se va a constituir el nuevo orden internacional y en ese sentido impulso que la tecnología y la Inteligencia Artificial (IA) tengan un lugar central en la agenda del Vaticano, lo cual se puede analizar en el Laudato Si (2015), y en su última intervención ante el Grupo de los 7 (G7) (2024)[1] con su ferviente critica ética al paradigma tecnocrático en el mundo globalizado[2], marcando la necesidad del control humano de esta tecnología y la predominancia de la política sobre la técnica[3]. Así también, Francisco generó grupos de formación y estudio para desarrollar una doctrina al respecto y realizo el “Llamamiento de Roma» por la Ética de la IA y el apoyo a esa forma de moderación ética de los algoritmos condensada en el neologismo «algoético».

La otra vertiente de la cual se nutre este documento es la encíclica de León XIII, Rerun Novarun, sobre la cuestión obrera, realizada en 1891 frente a la concentración de riqueza que implico la revolución industrial. Ambos documentos nacen de la necesidad de establecer límites a las barbaries cometidas en pos del lucro, en pos del dios dinero. En ambos documentos se defiende la dignidad humana, bajo la tesis de que la tecnología y la economía deben estar subordinadas al bienestar integral de las personas y se mantiene la continuidad de la Doctrina Social de la Iglesia[4], frente a las crisis generadas por el capital. Así como se marca en ambos la necesidad de que las organizaciones intermedias, las cuales no tienen que ser avasalladas ni por los Estados, ni hoy por las Corporaciones, sean las que intervengan activamente para abordar los problemas de la época, bajo el concepto de subsidiariedad (13) [5].

El actual Papa, León XIV, a través de la encíclica Magnifica Humanitas y con la decisión de avanzar en la comisión Interdicasterial sobre Inteligencia Artificial, profundiza una mirada aguda y crítica en relación a la actual crisis sistémica; y posiciona al Vaticano como parte del Sur Global; esta postura es estratégica en un mundo en transición en el cual quien (o quienes) dominen la IA van a definir el devenir de la humanidad.

Inspirado por la Doctrina Social de la Iglesia, las coincidencias y/o articulaciones con las posturas de los BRICS+ [6] y del estado de la República Popular China son evidentes, impulsando temas que algunos países no lo pueden realizar por su grado de dependencia con occidente, las llamadas “líneas rojas”.

Proyectos de mundo

En la introducción de la encíclica traza el problema geopolítico actual al contraponerse al globalismo financiero homogeneizante y la cultura neorreaccionaria, que impulsan el “síndrome de Babel”, “la idolatría del lucro que sacrifica a los débiles, la uniformidad que aplana las diferencias, la pretensión de un lenguaje único – inclusive digital – capaz de traducirlo todo, incluso el misterio de la persona, en datos y rendimientos”.

Estos tres actores geopolíticos (el Vaticano, los BRICS+ y China) se posicionan del lado opuesto al de la globalización financiera especulativa tecnocrática planteada por occidente, propuesta en la que el bien común se subordina a la ganancia de unas pocas corporaciones y se impone una homogeneidad ideológica y cultural.

Si bien la Doctrina Social de la Iglesia ya abordó muchos de estos principios frente a la Revolución Industrial que nace en los talleres ingleses para luego expandirse a otros países europeos; hoy este posicionamiento adquiere otra dimensión, en la defensa del Ser Humano en Comunidad frente al monopolio del poder de grandes actores económicos y tecnológicos (95), quienes impulsan una tecnocracia occidental globalista, que lleva a la humanidad hacia una tercera guerra mundial.

En esta encíclica el Vaticano delinea un “contra qué y contra quienes” y un “con que y con quienes”, y a su vez es la consolidación de la línea estratégica que impulsó el trascendental papado de Francisco; logrando que la iglesia católica sea parte, en la actualidad, de los actores y las propuestas que necesita el Sur Global para terminar de dar nacimiento a un nuevo orden internacional.

Éticas y ecosistemas tecnológicos soberanos para el Sur Global

El basamento ético del ecosistema tecnológico y digital es la clave para pensar cómo se debe desarrollar la gobernanza, las regulaciones y cómo construir una tecnología que responda a las necesidades de las mayorías.

Mientras el capital financiero especulativo tecnocrático occidental impone su tecnología de hecho aprovechando sus ventajas comparativas, el resto del mundo comienza a plantarse y plantearse la necesidad de regular, frenar, o desarmar una tecnología que excluye, somete e intenta imponer un sistema neocolonial tecnocrático. Es necesario, para construir un mundo tecnológico más democrático, tomar distancia epistemológica “la tecnología universal”.

Así como presenciamos esta revolución tecnológica, es innegable la debilidad estructural en la que se halla occidente y esto se manifiesta en cómo muchos países comienzan a analizar las posibilidades del desarrollo de las soberanías digitales, un término que desde los años ´90 con la imposición del globalismo financiero estaba vedado para los Estados.

En el discurso del Papa Francisco en el Grupo de los 7 (G7)[7], en junio del 2024, expuso acerca de la IA, concibiendo el desarrollo de la técnica y la tecnología como parte del devenir del ser humano, parte constitutiva, “La tecnología es así una huella de nuestra ulterioridad”.

La ética aparece como necesidad para establecer parámetros comunes y una política común: “Hablar de tecnología es hablar de lo que significa ser humanos y, por tanto, de nuestra condición única entre libertad y responsabilidad, es decir, significa hablar de ética”. Una política común que solo es posible si lo humano sigue en el centro de nuestras civilizaciones, lo humano en tanto constructores y decisores.

Este es un posicionamiento ontológico, en el que, siendo consiente del giro cognitivo producido por la relación humano – maquina (humano – computación, humano – IA), sostiene la posición de que es el ser humano el que debe continuar estableciendo los mecanismos técnicos y tecnológicos que definan el qué, para qué y cómo. Situación que implica una nueva constitución del ser humano en su dignidad frente a una tecnología compleja, ubicua y abarcativa.

Comprendiendo lo que está en juego, profundiza un tema central en la discusión geopolítica actual y cuestiona a quienes establecen a la tecnología como un parámetro ontológico dotado de la capacidad de establecer verdad.

Olvidar que la inteligencia artificial no es otro ser humano y que no puede proponer principios generales, es a veces un gran error que parte de la profunda necesidad de los seres humanos de encontrar una forma estable de compañía, o bien de un presupuesto subconsciente, es decir, de la creencia de que las observaciones obtenidas mediante un mecanismo de cálculo estén dotadas de las cualidades de certeza indiscutible y de universalidad indudable. (Papa Francisco, discurso ante el G7, junio de 2024)

Así Francisco propone el concepto de algoética en el año 2020 como una mirada original y propia que redimensiona las tareas de la gobernanza de la IA.

En el término “algoética” se condensa una serie de principios que se revelan como una plataforma global y plural capaz de encontrar el apoyo de las culturas, las religiones, las organizaciones internacionales y las grandes empresas protagonistas de este desarrollo. (Papa Francisco, discurso ante el G7, junio de 2024)

En la encíclica del Papa León XIV, los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, son los que guían y organizan la ética en la cual se debería basar el desarrollo de la IA: la dignidad inalienable de la persona, el bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad, la solidaridad y la justicia social (96).

La necesidad de un basamento ético y espiritual para la IA en donde el centro sea el Ser Humano en Comunidad es profundo y recorre toda la encíclica. Tanto en Francisco, como en León XIV, vemos una correspondencia con el pensamiento de Enrique Dussel, quien planteara que el problema del capitalismo es un problema eminentemente ético: «el trabajador, antes de ser trabajador fue pobre, desposeído.”

En esta misma línea en la XVII Cumbre del BRICS+, desarrollada en julio en Río de Janeiro, Brasil[8], este organismo promovió desarrollo ético y responsable de la IA, alineado con legislaciones nacionales y estándares internacionales. En diciembre del 2014 se lanzó la Alianza BRICS+IA, para desarrollar conjuntamente un modelo alternativo de desarrollo y regulación de la IA. La Alianza aspira a la soberanía digital, al desarrollo de tecnologías éticas y a la cooperación fuera del marco occidental[9].

China, ya en el año 2021, constituyo su código de ética de la IA de Nueva Generación, emitido por el Ministerio de Ciencia y Tecnología, la cual debe beneficiar a la humanidad, respetar los valores humanos comunes y alinearse con el concepto chino de la “prosperidad común” (en chino 共同繁荣) y La IA es entendida como una herramienta de desarrollo nacional (Vaca Narvaja, 2026).

Aborda el problema de la ética en los planes quinquenales y estructural en todo el sistema de Ciencia y Tecnología y en específico de la IA.

El 25 de septiembre [2021], el Comité Nacional de Especialistas en Gobernanza de la Inteligencia Artificial de Nueva Generación publicó las Normas Éticas para la Inteligencia Artificial de Nueva Generación (Normas Éticas), cuyo propósito es incorporar la ética en todo el ciclo de vida de la inteligencia artificial (IA) y brindar orientación ética a las personas físicas, las personas jurídicas y otras instituciones relacionadas que participan en actividades relacionadas con la IA. (Center for segurity end emerging Technology) [10]

Estas Normas plantean seis requisitos éticos básicos: el fomento del bienestar humano, la promoción de la equidad y la justicia, la protección de la privacidad y la seguridad, la garantía de control y confiabilidad, el fortalecimiento de la rendición de cuentas y la mejora del desarrollo de la ética. Asimismo, plantean 18 requisitos éticos específicos relativos a la gestión, la investigación y el desarrollo (I+D), el suministro, el uso y otras actividades específicas de la IA.

IA como bien común

Proponer que la IA pase a ser un bien común, como el agua o el aire, rompe con las leyes de la IA occidental que se desarrolla gracias a la propiedad privada de los datos y los algoritmos y a los secretos corporativos en los que se basa el sistema del Silicón Valley; y así lo impulsa León XIV:

(105) Para que la IA respete la dignidad humana y sirva realmente al bien común, es esencial que las responsabilidades estén claras en todas las etapas: desde quienes diseñan y programan los sistemas hasta quienes los utilizan y quienes resuelven confiarles las decisiones concretas.

(108) Hace falta una creatividad capaz de gestionarlos como uno de los bienes comunes o colectivos, en la lógica del compartir, como ya sugería san Juan Pablo II a propósito de los bienes colectivos.

A su vez en China, en el código mencionado anteriormente en el año 2021, se establecen como puntos centrales: apoyar proyectos que prioricen el bienestar social; cuidar la aplicación de la IA para no vulnerar derechos; frenar productos que pongan en riesgo la seguridad nacional y pública; proporcionar información orientada a la gobernanza ética de la IA; enseñar habilidades en relación al funcionamiento. Y lo más importante, es que plantea la IA como bien común, buscando construir bienestar y cimentar la igualdad universal (Schulz y Sforzin, 2023).

Gobernanza a favor de las victimas

En la encíclica la protección de los más vulnerables frente a la “concentración actual del poder en el mundo digital” (96) se expresa en muchos de sus pasajes.

              (…) la Doctrina Social se convierten en criterios para juzgar y discernir el nuevo escenario: la dignidad inalienable de la persona, el bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad, la solidaridad y la justicia social. Estos principios exigen verificar si el poder de las infraestructuras digitales y de los algoritmos favorece realmente la participación y la responsabilidad, protege a los mas vulnerables, asegura un acceso equitativo a las oportunidades y se ordena al bien de todos. (96)

El discernimiento moral y espiritual, así como la investigación científica se expresan como las claves para ordenar una tecnología en pos del bienestar de la humanidad. (98)

La automatización de las decisiones corre el riesgo de producir nuevas formas de descarte (102), esta afirmación, no es una anticipación a situaciones que pueden ocurrir, sino que ya está pasando a través de los sesgos de las IA y de su uso por parte de empresas en el mundo occidental.

Lo que disminuye en este proceso no es solo la empatía frente al excluido [fenómeno que ya estamos viendo con los discursos de odio, y la humillación de los otros como afirmación propia], que puede ser imitada artificialmente, sino la responsabilidad política, porque el descarte de los débiles queda revestido de una neutralidad y una objetividad ente las cuales es imposible protestar. [11]

En este marco la encíclica plantea “una política que no renuncie a su tarea” la de gobernar el devenir de la sociedad tecnológica. La gobernanza se tiene que realizar mediante instituciones globales, pero también construir las intermedias (Subsidiarioedad), para lo cual la responsabilidad social y la educación son clave para el empoderamiento popular y la posibilidad de lograr este ejercicio de la nueva ciudadanía.

Y aquí plantea una de sus frases más polémicas para los tecnócratas: es necesario desarmar la IA. Quiere decir “romper la equivalencia entre poder tecnológico y derecho a gobernar” (110). Esta afirmación va a al centro de la propuesta de los neorreaccionarios tecnocráticos, quienes plantean a través del libro de Alex Karp (CEO de Palantir) la necesidad de un mundo manejado por las corporaciones de la tecnología, de hecho ya en su título queda explícito: “Republica Tecnológica: poder duro, pensamiento débil y el futuro de occidente”

En la XVII Cumbre del BRICS+, desarrollada en julio del 2025 en Río de Janeiro, Brasil, dedicó su primera jornada a la IA y aprobó una declaración que establece principios para su gobernanza global. Esta declaración representa la voz colectiva de once naciones —Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, Arabia Saudita, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía, Indonesia e Irán—. Los BRICS promueven un desarrollo responsable de la IA, alineado con legislaciones nacionales y estándares internacionales. La IA se observa como la posibilidad de elevar la dignidad, proteger los derechos y preservar la soberanía cultural.

En el código anteriormente mencionado china plantea que la tecnología debe beneficiar a la humanidad, respetar los valores humanos comunes y alinearse con el concepto chino de la “prosperidad común” (en chino 共同繁荣).

Común – unidad organizada

Tanto en la encíclica del Vaticano, como en los BRICS+, como en los planteos de China, se ubica en el centro del desarrollo tecnológico al Ser Humano en Comunidad, así también se plantea construir una unión entre naciones, respetando las diferencias.

En la encíclica, como plantea Correa (2026):

 (…) la presencia de Dios aparece entonces como fundamento de una construcción verdaderamente humana (…) como aquello que otorga dirección, finalidad y trascendencia a la acción colectiva de construir y reconstruir. Sin trascendencia, la comunidad queda atrapada en la fragmentación de intereses y en la incapacidad de compartir un destino común (Correa, 2026).

Desde el Sur Global tenemos el deber de construir la esperanza, la fe que permita, como desarrolla Dussel, ser el motor para la construcción de otro mundo posible. La distopía permanente inculcada desde Hollywood y las plataformas occidentales solo promueve el sinsentido de la participación comunitaria, rompiendo aún más los lazos comunes.

Vinculado con lo anterior, Xi Jinping afirmó que después de haber entrado en una nueva etapa de desarrollo, China debía prestar mayor atención a la búsqueda de la prosperidad común (Xinhua, 29 de septiembre de 2021). El concepto de “prosperidad común” fue utilizado por primera vez en 1953.

En el marco de los debates sobre el XIV Plan Quinquenal 2021-2025, Xi Jinping anunció que China había cumplido el objetivo de construir una “sociedad moderadamente próspera” y que ahora comenzaba el camino planteado para el centenario de la fundación de la República Popular, en 2049. Para ello, China debía pasar de una “sociedad moderadamente próspera” a la “prosperidad común”, corrigiendo los desequilibrios del desarrollo.

La Comunidad de Destino Compartido para la Humanidad (en chino 人类命运共同体) es coincidente con esta postura y es un precepto central de la política exterior de China propuesto por el presidente Xi Jinping. Su objetivo es construir un orden mundial más equitativo basado en la paz, la cooperación económica «ganar-ganar» y el desarrollo compartido, trascendiendo las diferencias ideológicas y nacionales.

Política internacional y gobernanza

En el apartado 59 de la encíclica: El principio del bien común, León XIV, trabaja la política internacional bajo este principio, planteando que “hablar de un camino compartido hacia un desarrollo más justo para toda la familia humana “suena a delirio””.

A su vez, aboga por una cooperación internacional capaz de definir estrategias comunes “sobre todo en favor de los países y los grupos más vulnerables”, porque la prosperidad contribuye a la paz “sólo si es generalizada, inclusiva y sostenible”.

La Declaración de los Líderes de los BRICS+ sobre la Gobernanza Global de la Inteligencia Artificial, publicada durante la presidencia brasileña de 2025, marca un momento crucial en la regulación internacional de la IA, abogan por una gobernanza equitativa de la IA que responda a las necesidades del Sur Global.

Esta postura coincide con la propuesta de la República Popular China, la cual impulsa “la comunidad de destino compartido para la humanidad” (en chino: 人类命运共同体), concepto central de su política exterior y su diplomacia, impulsado y propuesto por Xi Jinping. En el 2023 China presentó la Iniciativa Global de Gobernanza de la IA, enfatizando que todos los países, independientemente de su tamaño, fortaleza o sistema social, deberían tener el mismo derecho a desarrollar y utilizar la IA.

Neorreaccionarios hiperindividualistas vs. La custodia de la persona humana en comunidad.

León XIV, al igual que Francisco denuncian el “paradigma tecnocrático en el que estamos inmersos” (112).

León XIV se planta en contra del aceleracionismo, en clara confrontación a los neorreaccionarios como Peter Thiel y sus mentores como Nick Land y Curtis Yarvin. El dueño de Palantir denuncio públicamente, luego de salida a la luz la encíclica que el Papa es el anticristo, el cual junto con grupos de empresarios y políticos plantea poner regulaciones a la IA y se encuentran en contra del desarrollo de la humanidad.

Unos días después del lanzamiento de la encíclica se filtra una lista de la exclusiva red global secreta conducida por Thiel: “Dialog”, espacio creado en el 2006, con aproximadamente 222 participantes, entre los que se encuentran líderes tecnológicos: Elon Musk, Eric Schmidt, Reid Hoffman, Joe Lonsdale y el CEO de YouTube, Neal Mohan; empresarios: el fundador de Mercado Libre, Marcos Galperin; referentes políticos y militares: Jared Kushner (exasesor presidencial de EE. UU.), Kaja Kallas (Alta Representante de la Unión Europea), el general Alexus Grynkewich (OTAN) y miembros del senado estadounidense como Ted Cruz y Cory Booker y el actor Joseph Gordon-Levitt, figuras de los medios y pastores evangélicos. Los temas que se van a trabajar en un próximo encuentro son: análisis sobre una posible tercera guerra mundial; energía nuclear; tecnología en el campo de batalla, etc.

Mientras la encíclica plantea que la gobernanza de los desarrollos científicos tiene que seguir en manos del Estado (lo que en la práctica está llevando adelante China, con las duras leyes antimonopolio y las sanciones que van en contra de la incorporación de la IA cuando reemplaza a los trabajadores); esta red global impulsa un Estado corporativo.

Por otro lado, la cita de Tolkien hay que analizarla como contraposición también a Thiel, y su empresa Palantir que es un nombre en relación al Señor de los anillos: «el ojo que todo lo ve», haciendo apología al poder totalitario del mal.

El Papa León XIV incluyó una famosa cita de J.R.R. Tolkien en la encíclica, la cita pertenece al personaje Gandalf en El Señor de los Anillos. La frase exacta que aparece en el documento pontificio es:

No nos atañe a nosotros dominar todas las mareas del mundo, sino hacer lo que está en nuestras manos por el bien de los días que nos ha tocado vivir, extirpando el mal en los campos que conocemos, y dejando a los que vendrán después una tierra limpia para la labranza.

El pontífice utilizó estas palabras en clara contraposición a los que aspiran al dominio, control y vigilancia, aspectos centrales del capitalismo tecnocratico. Incluso podemos analizar cómo esta frase se contrapone a los Palantiri, esas esferas de cristal oscuro e indestructible, cuya etimología es (pl. palantíri) es quenya, que significa «vidente lejano», y contiene los elementos palan («lejos y ancho») + tir («vigilar») y se traduce como «los que vigilan desde lejos» que narrara Tolkien en la misma obra y que Peter Thiel utilizara de nombre para su corporación de procesamiento de información y vigilancia masiva. Estas piedras tienen que ser usadas por seres con una gran voluntad, ya que era muy fácil corromperse y caer en la vigilancia o la manipulación a través de estas piedras.

Por ultimo me parece central el debate de las “Narrativas de fondo: transhumanismo y posthumanismo”, ya que son posturas académicas muy fuertes en el Sur Global que confunden los caminos hacia donde tenemos que avanzar para construir Soberanía y el ser humano en común-unidad[12].

El transhumanismo puesto en el centro de la escena por la élite tecnocrática a partir de los años 2000 se basa en las ideas de la superioridad humana y la eugenesia. Esta corriente propone una “superación de lo humano a partir de la incorporación de tecnología digital”, gracias a la cual “se produce una mejora de la especie”. En esta línea se encuentra potencialmente la edición del genoma humano o la incorporación corporal de la tecnología electrónica, incluso avanzando en neuroimplantes y las interfaces cerebros y maquinas. Esta corriente contiene tres elementos distintivos: el ser humano se comprende como un dispositivo, la posible superación tecnológica del ser humano y la autodeterminación total del sujeto.

Si bien hay muchas tendencias dentro del transhumanismo, incluso las que abogan por un mejoramiento de lo humano colectivo, en igualdad de condiciones; en su desarrollo concreto e histórico angloamericano es un marco teórico que permite legitimar a las corporaciones en su avance de la posesión del cuerpo humano. Focalizados en la búsqueda de la inmortalidad se financian proyectos para revertir el envejecimiento celular, como los de la neozelandesa Laura Deming, financiados por Peter Thiel.   

Yendo un poco más allá de los basamentos éticos y filosóficos de estas tendencias, al encontrarse el desarrollo científico tecnológico atrapado en estas relaciones de poder angloamericanas el problema pasa a ser político y ético. El desarrollo teórico de los últimos años queda anudado a concepciones neoliberales que exacerban el solucionismo tecnológico aplicado a la naturaleza humana y al individuo; sin problematizar el proceso redistributivo y democratizador necesario en las tecnologías para ser apropiadas como un bien social. Incluso sin tener en cuenta como se adaptaría o enmarcaría estas propuestas dentro de las diversas culturas.

Su aplicación, dentro de este sistema capitalista tecnocrático, implica una reordenación de las clases sociales en función del acceso a la tecnología y a sus distintos niveles de desarrollo. Una persona que necesite una prótesis, por ejemplo, podrá obtener distintos niveles de desarrollos tecnológicos en prótesis en función de su pertenencia a una clase determinada y a su vez esto condicionará su desempeño futuro.  Y a su vez implica una fusión entre el humano y la tecnología, mediada por las corporaciones que hoy son las que lideran el desarrollo tecnológico, hay una privatización de lo corporal, de su desempeño y su capacidad.

El transhumanismo, dentro de este contexto plantea la negación de la política como articuladora de lo social, dejando en manos de la tecnología la realización de la polis, es la negación del factor humano, siendo la contracara del metaverso de Mark Zuckerberg ambas propuestas de dominio de la élite tecnocrática: una incorpórea y otra en donde el cuerpo humano es el centro de la aplicación de la ciencia y la tecnología; ambas profundizando la dicotomía moderna occidental de alma y cuerpo.

En la encíclica se marca que los limites humanos no son un defecto que haya que eliminar, sino una dimensión constitutiva de la persona, porque “el ser humano no florece a pesar del límite, sino a menudo a través del límite”.

Hoy todo lo que representa un “límite” —incapacidad, enfermedad, ancianidad, sufrimiento, vulnerabilidad— tiende a ser leído principalmente como un defecto que hay que corregir, más que como un espacio en el que el ser humano madura y se abre a la relación. En cambio, debemos recordar que el ser humano no florece a pesar del límite, sino a menudo a través del límite. Una visión de la realidad a la luz de la fe ayuda a reconocer lo que llamamos “contingencia” de las cosas de este mundo. (118)

A modo de “cierre”

El Sur Global es el lugar en donde el cuerpo en comunidad adquiere protagonismo desde las resistencias y las luchas; en cada proceso político transformador. Aquí, lo sensible, lo sufriente, lo corporal se amalgama con las creencias y construcciones teóricas situadas. 

En este sentido nuestra tecnología, nuestros diseños y concepciones tecnológicas deberán dar cuenta de esta unidad en la diversidad, impidiendo que se sigan reproduciendo tantos síntomas psicológicos propios de la negación de lo que somos: corporalidades sintientes, sufrientes y pensantes.

Esta encíclica es una hoja de ruta para la consolidación del rol del Sur Global como actor ético que marque la tendencia hacia una nueva etapa civilizatoria, en donde el ser humano en comunidad sea, por fin, el comienzo y el fin de nuestra existencia.  

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Zuboff, Shoshana (2021). La era de capitalismo de la vigilancia. Ed. Paidós. Argentina.


[1] Ver: El papa Francisco participa en la sesión del G7 sobre Inteligencia Artificial [13-15 de junio de 2024]

https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2024-06/papa-intervencion-g7-inteligencia-artificial-paz-junio-24.html

[2] Encíclica Magnifica Humanitas (92): “la tendencia a dejar que la lógica de la eficiencia, del control y del lucro gobierne por si sola las decisiones personales, sociales y económicas.”

[3] Ver: https://www.telesurtv.net/opinion/el-legado-de-francisco-y-la-inteligencia-artificial-la-algoetica-como-hoja-de-ruta-para-el-sur-global/

[4] Conjunto de enseñanzas y principios éticos de la Iglesia Católica, que tienen por objetivo: promover la Justicia Social, la Paz, la Defensa de los Derechos Humanos y la construcción de una sociedad más fraterna.

[5] “El principio de subsidiariedad, pilar de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), sostiene que los asuntos sociales y comunitarios deben ser resueltos por la instancia más cercana al problema y con capacidad para ello (individuos, familias, municipios o cuerpos intermedios). Una autoridad superior solo debe intervenir de manera temporal o permanente cuando estas entidades menores no puedan valerse por sí mismas o requieran apoyo para lograr el bien común. Fuente Wikipedia.

[6] Asociación económica, política y comercial internacional de las principales economías emergentes. El acrónimo original corresponde a sus países fundadores: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. En los últimos años, el bloque se expandió significativamente y es conocido de manera informal como BRICS+. Fuente Wikipedia.

[7] Localización: https://www.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2024/june/documents/20240614-g7-intelligenza-artificiale.html

[8] Quienes representan el 36 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial y el 45 por ciento de la población global.

[9] Localización: https://conab.com.ar/blog/post/la-alianza-brics-ia-hacia-un-mundo-multipolar-en-inteligencia-artificial

[10] Localización: https://cset.georgetown.edu/publication/ethical-norms-for-new-generation-artificial-intelligence-released/

[11] Muchas de las obras de ciencia ficción se adelanta a temas estructurales, quizás desde una mirada distópica, pero es importante tenerlas en cuenta. La película Elysium, dirigida por Neill Blomkamp, muestra un mundo en el cual las decisiones políticas se encubren bajo nuevas formas burocráticas robotizadas.

[12] Para una profundización del debate se puede ver el capítulo de mi libro Ética, poder y tecnologías. Redes Sociales e IA desde el Sur Global (2023) de la Editorial CICCUS: “Ese transhumanismo tan de moda”.