Cartografía, memoria y decolonialidad del Sur en la era digital
por Ariel Hartlich
Pensar en la afirmación de una geocultura austral en pleno siglo XXI demanda recuperar las experiencias suramericanas; que, en distintos períodos históricos observaron el especio global desde las propias referencias meridionales. Esto en abierta contraposición a la tradicional mirada hegemónica de neto arraigo septentrional, potenciada actualmente con la mediación digital en las interacciones humanas; que resignifica (y a la vez reafirma) las relaciones de saber/poder asimétricas que se establecen entre las distintas regiones del Orbe. En este contexto, signado por el ciberespacio, los Cuadernos de El ojo austral intentan realizar un aporte sustancial al debate por la recuperación de un pensamiento situado en las coordenadas suramericanas.
En un contexto global marcado por el control de datos, la inteligencia artificial y la producción de narrativas hegemónicas, la defensa de la soberanía demanda una creciente atención sobre los planos simbólicos, cartográficos y digitales; en tanto, espacios de pugnas jurisdiccionales coligados resueltamente a la acción concreta sobre el territorio físico.
Atento a esta realidad, el libro El ojo austral: De Guamán Poma de Ayala a Perón. Una historia de la geocultura del Sur de Nuestra América, centrada en Malvinas y la Antártida Suramericana (Hartlich, 2024), se presentó como una obra académica sólida, apta para comprender cabalmente cómo la figuración del espacio fue, históricamente, un dispositivo de poder. Y, hoy en día, representa un campo estratégico de disputa por el dominio del Sur y el control de sus recursos.
En particular, El ojo austral recuperó una tradición del imaginario territorial nacional/suramericana que sistemáticamente fue silenciada por el «nortearribismo» -doctrina geocultural que situó el norte arriba, asociado al desarrollo; mientras que relegó al Sur en lo bajo, como ámbito plausible de despojo-. Un discurso semiótico que se originó con la expansión europea de ultramar; y que el Estado liberal institucionalizó como geocultura hegemónica a partir de la consolidación del modelo agroexportador a finales del siglo XIX. Lo que contribuyó a legitimar la sumisión del territorio argentino al rol de proveedor de insumos primarios al servicio de las metrópolis industrializadas del Norte; dentro de un entramado sujeto a los dictados de la división internacional del trabajo y el mercado capitalista global.
Para el investigador del CONICET Gustavo Vallejo, en El ojo austral “geografía, geopolítica y geocultura confluyen en esta investigación que busca explicar cómo los mapas orientaron la colonización europea de la América meridional y cómo, una vez alcanzado ese fin, operaron a modo de una cristalizada cosmovisión que definió valores inmodificables: lo alto y lo bajo, lo superior y lo inferior, pasaron a ser representaciones de un mapa que reflejaba especularmente las valoraciones morales establecidas sobre las sociedades que habitaban los territorios ubicados según esa misma localización”.[1]
En igual sentido, la imposición colonial con que el Reino Unido somete a gran parte del Mar Argentino austral, Islas Malvinas, Islas San Pedro (Georgias del Sur), islas Esquivel (Sandwich del Sur) y su proyección antártica, expone cabalmente este sesgo ideológico que se refleja en el mapa colonial centrad en Greenwich. Dado que, lejos de ser un mero diseño técnico, la cartografía operó a partir de la modernidad como una “cristalizada cosmovisión» que naturalizó jerarquías.
Por lo cual, El ojo austral propone visibilizar resistencias y alternativas, revalorizando la figuración del espacio austral situada en Nuestra América. Dado que, el rescate de la cosmogonía originaria referenciada en la Chacana o Cruz del Sur, la orientación Sur/Norte con centro el Buenos Aires que presentaron los planos bonaerenses durante el siglo XIX y el pensamiento geopolítico basado en la Tercera Posición Justicialista, demuestran que pensar el territorio desde el Sur no es un capricho estético, sino un acto de soberanía cognitiva y emancipación geocultural.
Esta perspectiva resulta crucial en la era digital, debido a que si los algoritmos, las plataformas y los mapas virtuales reproducen sesgos coloniales, toda innovación tecnológica en nuestras prácticas educativas redundarán en la perpetuación de la colonialidad de los saberes del Sur. De manera que, la descolonización pedagógica debe extenderse también a la producción de contenidos, metadatos y representaciones geoespaciales en entornos digitales. En este sentido resulta primordial potenciar la capacidad de producir narrativas propias sobre el territorio, la historia y la identidad, sin depender de marcos interpretativos exóticos; abonando así una geocultura popular proclive a recrear figuraciones nacional/suramericanas autónomas.
Concretamente, resulta impostergable valorizar acertadamente los componentes estructurales de una nación bicontinental como la Argentina; cuya proyección estratégica depende, hoy más que nunca, de controlar sus propias representaciones en el ecosistema digital global. De ahí que, la propuesta lanzada por la Editorial El Antídoto, complementa la obra académica con la edición de los “Cuadernos de El ojo austral”, una colección de bajo costo compuesta por ocho (8) títulos redactados en un lenguaje llano, potenciado imágenes informativas, para su divulgación general efectiva. Estos cuadernos ponen en valor problemáticas como la geocultura del Sur de Nuestra América, la defensa de la soberanía territorial, la integración del pensamiento nacional bicontinental, los intereses argentinos en el mar, los antecedentes antárticos nacionales, la causa Malvinas y la afirmación de los territorios insulares australes. Su diseño está especialmente pensado para docentes de niveles primario, secundario y superior, estudiantes en general y múltiples actores del campo popular; desde un enfoque accesible pero a la vez riguroso en su análisis.
De esta forma, los cuadernos de El ojo austral no son textos sobre el pasado; sino una herramienta para el presente y un mandato para el futuro: recuperar la capacidad de nombrar, representar y proyectar el territorio desde nuestras propias coordenadas. En un mundo donde la batalla por la soberanía se libra también en los servidores, los códigos y las interfaces, pensar históricamente es la condición para no repetir, en clave digital, las mismas subordinaciones que propició la cartografía regida por mapas como el planisferio escolar de proyección Mercator, que naturalizó durante siglos las asimetrías en las relaciones internacionales como señaló Arturo Jauretche hace más de medio siglo.
Para adquirir estos textos (de los cuales ya están disponibles los primeros dos títulos: ¿Por qué Argentina es un país bicontinental? y ¿arriba o abajo?), se puede enviar un WhatsApp a El ojo austral: 11 5946 0490.
Ariel Hartlich es Doctor de la UNQ en Ciencias Sociales y Humanas; docente e investigador especializado en geocultura decolonial. Director de la editorial El Antídoto y autor de los libros El ojo austral (Editorial SB, 2024) y La comunidad imaginada por la comunidad organizada (Biblos. 2019).
[1] Vallejo, Gustavo (2024) “La importancia de pensar históricamente. Reflexiones sobre El ojo austral (2024) de Ariel Hartlich”. Revista Malvinas en Cuestión, 3, Reseñas, 2024. ISSN 2953-3430. Universidad Nacional de La Plata

