SOBRE LA SOBERANÍA EN MALVINAS

por Ramón Torres Molina (*)

1. El gobierno argentino actúa subordinando su política exterior a la de los Estados Unidos. En tal sentido interviene en la disputa que el gobierno norteamericano mantiene con el Reino Unido y la OTAN, sin defender ningún objetivo propio de la nación argentina.

2. Los Estados Unidos buscan incrementar su presencia en el Atlántico Sur mediante la participación en la vigilancia de la plataforma continental argentina y en la proyectada Base Naval Integrada de Ushuaia con la finalidad de controlar los pasos hacia el Océano Pacífico y su proyección antártica. Es este un objetivo geopolítico que en el futuro puede abrir paso a la explotación recursos naturales estratégicos por parte de intereses transnacionales.

3. La Ley de Defensa de la Soberanía Nacional proyectada con un objetivo opuesto a lo que dice su título, tiene por objetivo transformar a las fuerzas armadas en fuerzas de seguridad encargadas de la represión interna contra todo atisbo de resistencia a la política de entrega en todos sus aspectos (económicos, territoriales, diplomáticos, culturales). Cambia los consensos logrados desde la recuperación democrática (leyes de defensa, seguridad interior e inteligencia) y trata de incorporar normas abiertamente inconstitucionales y antidemocráticas.

4. Argentina mantiene vigente una hipótesis de conflicto con el Reino Unido por la ocupación ilegítima e ilegal de parte de su territorio (Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes). En lugar de mantener una política activa y disuasiva contra el Reino Unido, que haga que le cueste continuar ocupando un territorio que no le pertenece, ha tolerado la explotación de sus recursos naturales (pesca y petróleo) con grave perjuicio económico y ecológico para nuestro país.

5. Desde el siglo XIX Argentina mantiene otra hipótesis de conflicto oculta, que a veces aparece como en la actualidad, que es consecuencia de la Guerra del Pacífico que quitó a Bolivia su salida al mar. Esa hipótesis nunca es atendida, aunque se mantiene presente y debe ser resuelta mediante el diálogo, como corresponde a países hermanos, sin injerencia de intereses geopolíticos extraños a los países latinoamericanos y del caribe. 6. En definitiva, observamos una abierta presencia de los Estados Unidos como potencia hegemónica, más entrega del país, graves intentos represivos, ruptura de consensos trabajosamente alcanzados.

 (*) Diputado Nacional (m.c.) y ex secretario de la Comisión de Defensa