Rosario Foro de reflexión – septiembre 2026

por Cristian Desideri

La economía argentina transita un período de supuesta estabilización macroeconómica, fundamentado en una drástica reducción del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Sin embargo, el relato del orden fiscal y una inflación proyectada en torno al 30% para este 2026 abren un profundo interrogante sobre la legitimidad de sus bases. El aparente equilibrio de las cuentas públicas no es el resultado de un crecimiento virtuoso, sino de un brutal ajuste que se sostiene sobre el deterioro del poder adquisitivo, la licuación de las jubilaciones y el desfinanciamiento de áreas clave para el desarrollo humano.

Esta situación se ve agravada por la deliberada ausencia del Estado en su rol histórico de escudo de los más vulnerables. Al renunciar a su función de planificador estratégico y regulador del mercado, el Estado ha dejado el bienestar común a merced de la especulación financiera. Lejos de ser un gasto ineficiente, la intervención estatal es una herramienta indispensable para redistribuir la riqueza, garantizar la soberanía económica y asegurar que los recursos estratégicos se traduzcan en escuelas, hospitales y desarrollo tecnológico.

Para revertir esta crisis de fondo, resulta urgente implementar políticas activas que integren a las grandes mayorías postergadas al mercado de trabajo. Esta inserción no puede ser precaria ni informal; debe consolidarse mediante una verdadera inclusión laboral y un fortalecimiento del sistema educativo público. La educación técnica y universitaria debe ser el puente que capacite a las nuevas generaciones para las demandas del mañana, transformando los planes de asistencia en empleo registrado con derechos. Solo dignificando al trabajador a través del conocimiento y el empleo formal se podrá sanar el tejido social y dotar al país de una fuerza productiva real.

El crecimiento proyectado del Producto Interno Bruto (PIB) de entre el 2% y el 3% desnudó una alarmante brecha estructural. Estamos ante una economía que avanza a dos velocidades marcadamente asimétricas: el éxito financiero de sectores extractivos y primarizados —como la energía y la minería— contrasta dolorosamente con el desplome de la industria nacional, el comercio y la construcción. Mientras los balances corporativos celebran el superávit, los grandes conurbanos populares y las clases medias sufren un consumo paralizado y la precarización de un mercado laboral que ya no garantiza la dignidad mínima ni la movilidad social ascendente. En conclusión, la verdadera estabilidad de una nación requiere un sano equilibrio donde el Estado y el mercado no se excluyan, sino que se complementen. El sector público no debe plantearse desde una postura confrontativa, sino como un actor indispensable: un impulsor, promotor y catalizador del desarrollo privado que asegure reglas claras para la inversión y, al mismo tiempo, garantice que el progreso sea inclusivo. El gran desafío de la Argentina no es consolidar un frío ordenamiento financiero, sino comprender que la viabilidad económica a largo plazo solo es sostenible si el dinamismo del mercado se coordina con el progreso social, la equidad y una educación pública que potencie el capital humano.

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“Gobernar es explicar y la producción debe ser el eje estratégico de la Argentina post 2027”

Invitado por la Asociación de Comercio e Industria de Funes (ACIF), Cristian Desideri disertó ante empresarios, representantes del sector laboral y dirigentes locales en una conferencia titulada “Políticas de desarrollo para una Argentina integrada”. Durante el encuentro, Desideri trazó un pormenorizado diagnóstico y expuso propuestas sistémicas destinadas a refundar las bases económicas del país.

Enfatizó que la recuperación económica de la Argentina debe tener a la producción nacional y al mundo del trabajo como sus motores definitivos, planteando la meta de triplicar o quintuplicar la actividad económica actual. Respecto al sector energético dejó una definición categórica: “Con Vaca Muerta no alcanza, pero sin ella no se puede”, advirtiendo que el potencial de los recursos naturales debe ser el trampolín para un entramado productivo mucho más amplio, diversificado y federal.

Desideri advirtió que la crisis actual es verdaderamente distinta a otras del pasado. Explicó que se trata de un fenómeno entrelazado y global, impulsado fuertemente por la disrupción tecnológica y la emergencia de nuevos subsectores de la economía. A este escenario se suman las nuevas generaciones, quienes aportan una mirada completamente distinta y globalizada de los fenómenos actuales, transformando las dinámicas laborales y de producción.

De cara al escenario que se abrirá tras el año 2027, el coordinador del Foro de Reflexión subrayó la urgencia de reincorporar la planificación estratégica como una dimensión central de la acción de gobierno. Según Desideri, esta herramienta es indispensable para acelerar la curva de aprendizaje ante la compleja realidad financiera y estructural que heredará la próxima gestión.

Evocando al expresidente brasileño Fernando Henrique Cardoso, Desideri recordó que “gobernar es explicar”, y complementó la idea sumando la perspectiva de Lula da Silva, quien afirma que “gobernar es explicar y conducir”. En ese sentido, interpeló la necesidad de ejercer un liderazgo claro para transparentar y debatir los mecanismos con los que se reprogramará la abultada deuda externa del país. Finalmente, concluyó que el valor agregado en origen debe ser una política de Estado innegociable. Para lograrlo, instó a consolidar acciones concretas de articulación entre el sector privado, la educación y el mundo del trabajo, posicionando a los sectores productivos, comerciales y laborales en el centro de las decisiones estratégicas de la nación.

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Jorge Capitanich expuso sus propuestas de infraestructura en el Foro de Reflexión. El exgobernador del Chaco participó en el ciclo que coordina Cristian Desideri. Destacó la necesidad de un plan político de largo plazo que conecte las economías regionales y evite los costos punitivos de logística en el interior.
Capitanich fue la figura central del webinar La Planificación como dimensión de la acción de gobierno. Ante un auditorio de profesionales y técnicos de todo el país, Capitanich afirmó que el desarrollo argentino requiere un plan estratégico de infraestructura y no parches coyunturales.

El encuentro fue presentado por el coordinador del Foro, Cristian Desideri, quien propuso la creación de un organismo técnico centralizado inspirado en una Comisión Nacional de Desarrollo (CONADE) moderna. Durante el panel, del que también participó el exmandatario mendocino Francisco «Paco» Pérez, se abordaron tres ejes urgentes para el interior productivo:


• Logística integrada: impulso a una matriz multimodal (trenes y fletes marítimos) para abaratar el transporte de las economías regionales.
• Soberanía energética: fomento de biocombustibles (bioetanol de maíz y caña de azúcar) con valor agregado en origen.
• Alivio fiscal: estímulos impositivos para MiPyMEs y financiamiento para parques industriales con conectividad digital.

El Foro de Reflexión, espacio que desde 1998 busca desarrollar un análisis económico y productivo de mirada nacional, continuó con esta jornada la segunda temporada anual consecutiva de su ciclo federal de debates.

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