LOS FUSILAMIENTOS DE 1956

por Hugo Bruera

El hilo conductor

Una mezcla de tristeza y orgullo por los mártires, perdura y nos une en cada junio, al recordar aquellos trágicos sucesos de 1956. La memoria nos lleva entonces a tres episodios cronológicamente cercanos, unidos por un hilo conductor: la violencia política. El primero de ellos, el Bombardeo de Plaza de Mayo en junio del 55, mayor acto terrorista de nuestra historia, que abrió el camino a la autodenominada Revolución Libertadora, ocurrida tres meses después. El derrocamiento del presidente Perón, instaló una dictadura, desencadenante de una feroz represión, cuyo desenlace más brutal fueron los fusilamientos de treinta y un militares y militantes a mediados del 56.

No recuerdo antecedentes en la historia mundial donde las fuerzas armadas de un país, hayan bombardeado su propia capital nacional y ametrallado a la población como forma de implantar el terror para llegar al poder y en este caso, con la connivencia de amplios sectores de la sociedad civil y eclesiástica. En toda la historia argentina, a su vez, jamás una ciudad fue bombardeada por fuerzas armadas extranjeras.

La resistencia peronista

Pero ahora la evocación nos transporta hacia el momento en que el General Valle, encabezaba el movimiento que pretendía reimponer el estado de derecho con la Constitución de 1949 y terminar con la brutal “Revolución Libertadora”. Purgas en las Fuerzas Armadas,  ofensiva contra los derechos de los trabajadores, intervención de la central obrera y proscripción política buscaban disciplinar por el terror, que era la única manera de sostener ese régimen.  Todo esto dio origen a la Resistencia Peronista.

Pequeños grupos de civiles dirigidos por oficiales retirados, que se introducirían en los cuarteles ya copados por suboficiales comprometidos, proclamarían la contra revolución.

La represión

Los dictadores Pedro Aramburu e Isaac Rojas (Autoproclamados Presidente y Vice del gobierno), sabían de la conjura, pero habían decidido no abortarla para dar un escarmiento ejemplar a los implicados. Por ello, las acciones que estallaron en La Plata, Campo de Mayo, Santa Rosa y en menor escala Rosario y Rafaela, fueron rápidamente reprimidas por el gobierno de facto, que inmediatamente decretó la ley Marcial. Militares fusilaron a ciudadanos, civiles y también a sus camaradas. Así había ocurrido en el 55 cuando aviadores castrenses mataron desde el aire a militares y civiles sin distinción de ningún tipo. Eliminar a Perón y sembrar terror era el objetivo.

Ciudadanos desarmados, indefensos, sin acusación, sin juicio y sin condena, fueron las víctimas en los basurales de León Suárez.  Un General de la Nación y otros altos jefes militares inmolados en la cárcel de Las Heras en la Capital Federal; Lanús, Campo de Mayo y La Plata, completaron los escenarios donde se ejecutaron a treinta y una personas. Bajo la excusa del descanso presidencial, en la Residencia de Olivos nadie atendió las súplicas de esposas e hijos a quienes hasta apenas unos días eran considerados miembros de la pretendida “familia militar”.

En la madrugada del martes 12 de junio del 56, a “Susanita” Valle de 18 años, le tocó despedir a su padre en la celda porque su madre afectada por una conmoción emocional quedaba en la casa. A las tres de la mañana el cabecilla del movimiento, es el último de los fusilados y entonces el presidente despertó.

Las viejas y nuevas generaciones militares

Para los viejos militares que aborrecían tal época, fue un problema difícil de abordar, porque junto a la “liberación de la Patria, del presunto Estado totalitario”, las matanzas de camaradas contradecían todo principio religioso, moral y además tenían que convivir con hijos de fusilados que habían abrazado la profesión de sus padres.  La compleja explicación lógica motivó un silencio absoluto sobre el tema. Muchos, sólo se dedicaban a denigrar al General, nombrándolo como el tirano traidor, corruptor de menores, demagogo, etc, adjetivos que aún algunos dinosaurios repiten, lo que fue y es un modo de no comprometer opinión política.

Las nuevas generaciones castrenses, formadas íntegramente en democracia y con un juramento que ofrece la vida en defensa de la constitución, interpretan los fusilamientos como un error fatídico y un incumplimiento  indiscutible de las reglas de camaradería de la institución. Para los jóvenes militares, la decisión de Aramburu de fusilar a camaradas (compañeros de promoción, oficiales y suboficiales) es asumida como una grave adulteración de la misión de las Fuerzas Armadas, pero analizan los sucesos con razonamientos éticos y profesionales actuales, porque ingresaron a las fuerzas con los procesos históricos ya consumados y donde se enfatiza la subordinación al poder político y el acatamiento absoluto a las leyes. Desde 2012, en un importante salón del Colegio Militar de la Nación un busto del General Perón se destaca como el egresado que fue tres veces presidente de la Nación.

La reivindicación militar

Es menester en nuestros tiempos, un reconocimiento al General Roberto Bendini que al frente del Ejército, abrió las puertas para la reivindicación de hombres y mujeres injustamente olvidados por estar del lado opuesto a quienes con violencia escribían la historia. Permitió a los militares conocer los hechos, expresar críticas, solidaridad y sensibilidad, sobre un período de la institución que siempre se ocultó.

El Jefe militar, con el apoyo de Daniel Brión, hijo del fusilado Mario Brion; el  Diputado Lorenzo Pepe, el auxilio del General e historiador Fabián Brown y otros mandos e integrantes Ejército, levantaba en un monolito de Campo de Mayo, la memoria de 18 militares y 13 civiles cuyos familiares y público en general encontraron un lugar donde ir a recordarlos. Asimismo, designó a la Escuela de Ingenieros del Ejército con el nombre de “Teniente General Juan José Valle”, Jefe del levantamiento para restablecer la democracia.

Bendini, además se conmovió ante los descendientes de General fusilado, tomando permanente contacto con las necesidades de su familia. Elevó además los nombres de nueve soldados conscriptos Granaderos, muertos en los bombardeos a la plaza. Ceremonias en Casa de Gobierno y en el Regimiento de Granaderos y  un memorial que los recuerda, completan el homenaje póstumo  

El juicio por la verdad legítima

Una noticia reciente, informa sobre el juicio por la verdad donde la jueza Alicia Vence dio por probado el secuestro de las doce personas que la noche del 9 de junio de 1956, estaban reunidas en la casa de Hipólito Yrigoyen 4519, en Florida, Vicente López; el homicidio de 5 de ellas y la tentativa de homicidio a las 7 que sobrevivieron. Estableció las responsabilidades personales y las del Estado Argentino en la planificación, ejecución y encubrimiento de los hechos y su consideración como delitos de lesa humanidad, a los que les correspondería prisión perpetua.

También exhortó a la Secretaría de Educación de la Nación y al Ministerio de Educación de la Provincia de Bs. As. A incluir en los currículums educativos de los niveles que consideren, el estudio de los hechos probados en la sentencia. Asimismo, a la Municipalidad de General San Martín, y Provincia de Bs. As., a crear sitios de la Memoria en el lugar de los hechos en León Suarez, la dignificación de las víctimas y la difusión de los momentos históricos considerados. De este modo se valida con rigor histórico y jurídico los hechos históricos silenciados durante tanto tiempo. Se trata ahora de construir la memoria en base a los hechos probados para que no vuelva a vivirse tanta crueldad; demasiada “Sangre Derramada” mancha nuestra historia nacional. Porque parafraseando al doctor Rachid, con su criterio médico, “el antiperonismo es una enfermedad sistémica del organismo en este caso, social. Es la pérdida de la capacidad de reflexión y la ausencia de pensamiento crítico. Porque alimentarse del odio, lleva a comportamientos binarios y las consabidas grietas generadas por la constante adjetivación e insulto, que reemplaza la racionalidad por la explosión irascible que lleva el análisis a la violencia física y verbal.”

Hugo Bruera es General (r). Fue Secretario General del Ejército Argentino.


Radio Gráfica FM 89.3 – Reportaje a Hugo Bruera

(7) Bombardeos de 1955: “Fue el acto terrorista más grande de la historia argentina” | Hugo Bruera – YouTube