MENEM EN ROSARIO
anestesias y fentanilo
por Fernando Aguirre
La serie MENEM, de reciente estreno en las pantallas de cable, recrea en pocos capítulos aspectos destacados del personaje y de su época. A algunos les ha gustado y a otros no, y hay quienes sostienen que faltaron cosas. Dicen que continuaría, y habrá que ver si se entonces se contemple esa demanda.
Si bien me cuento entre los de una visión favorable sobre la serie, puesto a pensar qué faltó se me ocurrió que el capítulo Rosario de lo que yo -y muchos otros- vimos y palpamos en los 90’, nuestras vivencias de por acá.
Para explicarlo comencemos por el contexto, recordando que el mundo en esos años era el reflejo de la caída del muro, la disolución de la URSS y del mundo socialista, aunque subsistiera China, que entonces no visualizaba como importante.
Había predominio del neoliberalismo, con su propuesta de privatizaciones, desregulaciones, promoción y práctica del retiro de los estados nacionales de un rol dominante en la actividad económica.
Se extendían cierres de empresas, cesantías y retiros voluntarios. Aumentaban los desocupados, aunque al principio no se percibía tan agobiante. En los mejores casos los despidos y cesantías venían con una indemnización, disponible para ser aplicada a algún “microemprendimiento”, que era la solución de moda que proponía un clima de época instalado por los dueños del sistema.
Ante el retiro de los estados nacionales, la gente en problemas canalizaba sus reclamos a los municipios, es decir golpeaba la puerta de los intendentes. Pero esos intendentes, por la estructura institucional argentina, no tenían muchas potestades para resolver “esos” problemas de política económica nacional, ni tampoco los fondos correspondientes y necesarios para abordarlo.
En Rosario, la ciudad “metalúrgica y obrera” que cantaran Falú y Dávalos, era intendente desde 1989 Héctor Cavallero, un activo militante socialista que enfrentó esas limitaciones con bastante coraje y entusiasmo, pese a lo grave de la situación. Y armó un esquema de gobernabilidad interesante con la colaboración y empuje de la bloque peronista del Concejo Municipal (en donde tallaría como presidente del cuerpo Agustín “el Chivo” Rossi). También integró en ese apoyo a radicales, gente de otros partidos, vecinalistas, cooperativistas, empresarios. La crisis de la época y el sentido común lo requerían.
Para ver qué hacer como ciudad frente a la crisis, en Rosario se formó en 1992 una Comisión de Fomento de la Producción, integrada por cinco rosarinos destacados. Algunos residían en Buenos Aires. El Ing. Horacio Premoli, Coordinador del Gabinete Municipal, el Dr. Roberto De Luise, Consultor de Naciones Unidas, el Dr. Alejandro Rofman, economista e investigador del CONICET, el Dr. Marcos Jasin, abogado institucionalista y el Sr. Jorge Toto, joven empresario y directivo de la Confederación General de la Industria del Litoral. El objetivo de la Comisión era elaborar un plan acerca de la estructura, objetivos y forma de funcionamiento de una Secretaría de Producción para enfrentar la nueva situación local y mundial. Para ello se tomaron en cuenta los antecedentes y experiencia desarrollados en EEUU, Gran Bretaña, España y otros países de Europa. En febrero se presentó un borrador ante las entidades empresarias que formarían el Consejo Asesor, y en abril el documento final, lo que permitió el dictado de la ordenanza N° 5549/92 de creación de la Secretaría de Producción.
El 28/6/93 asume como Secretario de la misma, Jorge Toto, y la Secretaría de Producción, Promoción del Empleo y Comercio Exterior arrancó en concreto en julio de 1993, sin presupuesto, ni local de funcionamiento al comienzo, sólo con el entusiasmo de sus integrantes. Pero arrancó.
Una vez difundida su existencia y algo sobre sus razones de ser y objetivos, comenzó a producirse una demanda de ayuda para … “microemprendimientos”. Más grandes y ambiciosos o más chicos; desde canchas de paddle a parripollos, pasando por kioscos y otras muchas actividades.
Es allí cuando me tocó aprender mucho y enfrentarme con las consecuencias de las políticas de Menem en lo humano y concreto. Cosas de las que Don Menem ni parecía saber ni interesarse, más preocupado por exhibirse como encarnación del triunfo argentino entre autos lujosos y señoritas vistosas.
En una pequeña oficina prestada del segundo piso del palacio municipal recibíamos a mujeres con entusiasmo emprendedor (entusiasmo fomentado por los medios de prensa) que querían comenzar actividades como fabricar bolsitas plásticas para supermercados, porque había quienes le vendían la máquina para hacerlas, y contaban con los fondos provenientes de la indemnización cobrada por el marido, en un retiro voluntario o un despido por reconversión o privatización. Y era obvio que no tenían mucha idea de actividad empresarial, y evidente que no había una planificación de cómo se integrarían en cadenas de producción y de venta. Sólo cantos de sirena que les decían que se harían ricas rápidamente.
En seguida surgía que eran ellas las voluntariosas porque sus maridos, luego de años de trabajo en relación de dependencia, no podían salir de una actitud depresiva que los tenía encerrados en sus casas sin querer mostrarse como gente sin trabajo.
La atención individual de tantos casos se hizo imposible. Era necesaria una respuesta más colectiva, lo que fue planteado a “las altas esferas” municipales.
La actitud Cavallero, proactiva y de búsqueda, lo hizo intentar traer y aplicar un programa que se mostraba exitoso en la provincia de Mendoza gobernada por José Octavio Bordón. Allí intervenían dos ministerios, Educación y Economía; y dos facultades de la Universidad Nacional de Cuyo, Económicas e Ingeniería. Orientado inicialmente a alumnos de 5° año del secundario, se había extendido a otras personas.
Vinieron mendocinos, se hicieron reuniones. El planteo era implementar un complejo sistema de viajes de docentes desde allí, con viáticos, para cursos que duraban 6 meses. Se me ocurrió hacer el planteo de cursos con recursos locales (Facultad de Ciencias Económicas de la U.N.R., donde me formé). Pese a que no resultó fácil, porque ya estaba “la decisión política” tomada, el Secretario aceptó la idea, y también el intendente. Pedí audiencia al Decano, el Dr. Eduardo Cúneo y que convocaran a titulares de materias específicas: Administración, Costos, Impuestos, Contabilidad. Éxito de convocatoria, entusiasmo en los participantes y en mí por su buena respuesta.
Coordinó la elaboración de un programa de dos meses el notable Dr. Máximo Barocelli, Director del Departamento de Administración. Se basó en armar 5 comisiones que funcionarían en los locales de las entidades locales empresarias a las que recurrimos, que nos los facilitarían de manera gratuita, para personas que no requerían tener estudios previos sino una idea de qué tipo de negocio o actividad emprenderían. Eran la Asociación Empresaria de Rosario, la Federación Gremial del Comercio y la Industria, la Asociación de Industriales Metalúrgicos, APyME, la Confederación General de la Industria del Litoral.
Esta es la parte buena e importante a destacar del capítulo Rosario, sobre cómo, con recursos locales y la capacidad técnica y humana rosarina, se pudo hacer frente, con el Programa Empresa Joven durante 4 años, a una situación complicada.
Pero la otra parte a resaltar de aquel capítulo es el desastre económico, social y cultural que significó Menem: privatizó, destruyó tejido productivo y social, llevó la deuda externa al doble, metió a Argentina en conflictos globales con graves consecuencias (atentados a Embajada de Israel y AMIA) y traicionó las tres banderas peronistas de independencia económica, soberanía política y justicia social.
Y como esto no es sólo remembranza del pasado, si queremos buscar el origen de la crueldad imperante hoy, con Milei, desde el poder, recordemos que fue aquel Carlos Menem el tipo que se atrevió a decir, orgulloso, hace 30 años, que “ramal que para, ramal que cierra”, como respuesta a la resistencia de los trabajadores ferroviarios a las privatizaciones y al cierre de ramales, que generó una destrucción en vigencia hasta hoy. Y a decir también que estaba haciendo “cirugía mayor sin anestesia”, para denominar al ajuste brutal que impulsaba de la mano de Dromi, Cavallo, y los Alsogaray. En aquella denominación “sin anestesia” está la pincelada de crueldad necesaria para la oligarquía autóctona.
Sin anestesia entonces, en aquellos años 90.
En la pincelada de crueldad del presente, podríamos agregar, encontramos hoy, además, fentanilo contaminado en medio de manejos turbios y ajustes brutales con los discapacitados, y con algún Menem dando vueltas.
En estos días se anunció el procesamiento, de una serie de personas, encabezadas por el ex-director de ANDIS (Agencia Nacional de Discapacidad), por hacer justificar burocráticamente a los discapacitados su carácter de tales, excluyendo a muchos del beneficio, para que hubiera fondos para coimas y sobreprecios. Aparentemente las coimas, según denunció ese ex-director, se derivaban a dos Menem (Martín y Lule) y a Karina, la hermana del Presidente.
Por otro lado, al cumplirse estos días el 5° aniversario de la muerte de Carlos Saúl, su sobrino Martín, Presidente de la Cámara de Diputados, se sintió obligado a salir a defender su legado político-ideológico con una declaración donde afirma que “Cinco años después, la Argentina vuelve a hablar de estabilidad económica y de integración al mundo”.
En ese sentido puedo decir que en los 90’ Menem estuvo presente en Rosario, y que lo conocí a través de sus políticas de destrucción de PyMEs y de empleo, de aumento de la deuda externa y de la pobreza. Cosas que como sucede hoy muchos no veían y no quisieron ver, hasta que la realidad les estalló en la cara en el año 2001.
Fernando F. Aguirre – diciembre de 2025